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domingo, 21 de abril de 2013

Dia de la Tierra 2013




sábado, 1 de septiembre de 2012

Las placas solares son cosa del pasado, llegan las esferas solares

El aprovechamiento de la energía solar nos ha llevado a ver curiosos paisajes como las granjas de placas solares o el ojo de Saurón en Sevilla. Pero la idea de este arquitecto alemán de aprovechar la energía solar focalizándola con esferas podría, además de mejorar la eficiencia, ofrecernos un paisaje incluso más curioso.


Su creador se llama Andre Broessel, y tiene su estudio actualmente en Barcelona. Ha denominado a esta tecnología ß torics y gracias a ella se concentran los rayos solares hasta 10.000 veces. De hecho es incluso capaz de concentrar la luz procedente de la luna durante la noche.

La idea consiste en combinar esta lente esférica con un panel móvil que se coloca automáticamente en la posición donde se concentra los rayos. Gracias a que es esférica puede concentrar los rayos con facilidad y aprovechar hasta el más mínimo nivel de iluminación, incluso cuando está nublado.


La esfera es complicada y costosa de fabricar, pero simplifica mucho el resto y además consigue una eficiencia aproximada del 30%. Por un lado se crearían paneles a base de miniesferas, y por otro esferas enormes, que además de proporcionar energía, supongan un elemento estético para los edificios.

Esperemos que la idea siga adelante, ya que tiene muy buena pinta y haría la energía solar más viable. Pero sobre todo esperemos que el ya decadente gremio de los fabricantes de canicas, acaudalados en el pasado y que ahora malviven a base de crear sólo bolas de contact juggling, pueda aprovechar esto y suponga su recuperación.





domingo, 6 de mayo de 2012

“Los móviles sin batería existen, pero la industria no quiere perder las ventas”

CEA-Gunter Pauli es el creador de Ecover, una empresa ecológica pionera considerada modelo mundial, y defensor de una economía “verde” durante 35 años de su vida profesional. Sin embargo, este economista y emprendedor belga piensa ahora que la economía “verde” solo es para ricos y no es sostenible. Por eso propone “La Economía Azul”, inspirada en la Tierra, para crear buenos productos para todos basados en la naturaleza y en la ciencia. En 1994, Pauli puso en marcha ZERI (Iniciativa e Investigación de Emisiones Cero), una red global para extender sus ideas. Desde entonces, ha creado 50.000 empleos y más de 1.500 empresas, con proyectos como el cultivo de hongos comestibles de alta calidad con desechos de café (también en España), detergentes biodegradables con restos de cáscaras de naranja o la transformación de gasolineras en estaciones de recarga para vehículos eléctricos. Pauli estima que, con esta nueva visión, los consumidores podrán recuperar su capacidad de decidir qué quieren y cambiar el actual modo de producción mundial, que genera grandes cantidades de basura, desempleo y gobiernos en quiebra.

¿Cómo se pueden hacer productos buenos para la salud y el medio ambiente, baratos y competitivos?

“Es un engaño pensar que con la compra de algo que parece verde cambiemos el futuro del mundo”

La práctica lo demuestra. El desecho del café sirve para cultivar hongos tropicales. El coste es bajo porque la materia prima se paga por recibirla. Además, se esteriliza al exponerla a vapor y agua hervida, de forma que se producen hongos a precios más competitivos que los chinos. Así organizamos todo en un sistema que hace una cascada de nutrientes, materia y energía y elimina lo innecesario.

¿Estamos a tiempo de salvar el planeta y a nosotros mismos?

Las sociedades han tenido a través de la historia dos maneras de cambiar: una crisis, como la guerra o una epidemia, o la creación de una nueva visión compartida. El problema es que parece que estamos rodeados de múltiples crisis y, por eso, dejamos las soluciones a los expertos. Pero la crisis está en cada hogar, donde hay desempleo, donde hay un ambiente insano por los tóxicos que integramos en nuestra vida diaria y que de forma aislada no serían un problema, pero en su conjunto estresan nuestro sistema inmunológico. El consumidor tiene que recuperar su capacidad de decidir lo que quiere, crear el ambiente donde prefiere vivir, responder a las necesidades básicas para el agua, alimentos, vivienda, salud, energía y trabajo. Con esta nueva visión podríamos cambiar.

¿Dónde está la diferencia entre tomar medidas favorables para el medio ambiente y una campaña de marketing que solo quiere aprovechar la creciente concienciación de los consumidores?

Es un engaño pensar que con la compra de algo que parece verde cambiemos el futuro del mundo. En Ecover no sabía que el éxito de un producto biodegradable destruyó un millón de hectáreas de bosque tropical en Indonesia. La biodegradabilidad no siempre llega a la sostenibilidad. Necesitamos el diseño de verdaderos productos sostenibles.

¿Como cuáles?

No me interesa una batería con etiqueta verde. Contaminar menos también es contaminar. Un ladrón que roba menos, ¡roba! La única solución es un aparato electrónico móvil sin batería. La tecnología existe, aplicada, barata y competitiva, como lo he descrito en mi página web Blue Economy.

¿Por qué no se hace?

La industria argumenta que no es factible. Todas las empresas de electrónica viven de la venta de baterías. ¿Quién quiere perder el potencial de venta de 40.000 millones de baterías en una época de crisis? Por eso necesitamos emprendedores que cambien las reglas del juego.

Usted plantea con ZERI no solo una forma de crear empresas, sino también una forma de vida y de educar. ¿En qué consiste?

“El concepto de basura no existe en la naturaleza”

Todo cambio empieza con los niños, hasta con el niño que sigue vivo en los adultos. Cualquier proyecto que propongo tiene una base científica sólida, no son una fantasía. Diseñé un sistema de aprendizaje, a base de fábulas, que lleva el conocimiento básico a todos, no a los sabios, y así entendemos mejor los elementos de la vida actual que podemos cambiar de manera fácil, cómo y por qué. El Gobierno chino ha aprobado el uso de mis fábulas en todos los colegios del país. Con un consumidor mejor informado, un buen fondo científico y la motivación de realizar el cambio, mucho cambiará.

Cada vez generamos más basura y, con ello, un importante problema medioambiental.

El concepto de basura no existe en la naturaleza. El único ser vivo en la Tierra que produce algo que nadie desea es el humano. ¿Y nos llamamos Homo sapiens? Hay nuevas técnicas para reciclar los residuos metálicos, pero los químicos en general y los farmacéuticos en particular son muy complicados. Ingerimos en varias ciudades más nicotina por el agua que por el humo de fumadores, descuadramos nuestros cuerpos con la absorción de hormonas sintéticas por el agua potable y no por nuestros alimentos, etc. No me preocupo tanto de los residuos electrónicos, porque hay soluciones, como de los químicos, porque no hay soluciones ni baratas ni inmediatas.

Usted señalaba en 2011 “el fin de la globalización“. ¿Ahora piensa igual?

La globalización tiene una premisa simple: producir mucho más barato y dar más capacidad de compra al consumidor. El resultado es que compramos productos altamente estandarizados, transportados en barcos altamente contaminantes (contaminan 240 veces más que los 760 millones de coches que hay en el mundo). Todo el poder de compra se va a China y a otros pocos países porque no hay más empleo. Se generan productos baratos todo el tiempo y estresan el mercado de materiales, empezando con el petróleo y la minería. Incluso peor, consumimos de media el 10% de la materia prima, el resto es basura. Por eso pienso que la falta de lógica de la globalización se descubrirá en los próximos años, cuando el 25% de Europa esté sin empleo, los gobiernos en quiebra y las fábricas cerradas. Y por eso arrancamos propuestas como la de cultivar en Madrid hongos comestibles en los desechos de café.

¿Podría aportar más detalles de ese cultivo?

“La falta de lógica de la globalización se descubrirá cuando el 25% de Europa esté sin empleo, los gobiernos en quiebra y las fábricas cerradas”

Mejor se lo cuenta Eduardo Ferreira, que se encarga de ese proyecto: “El proveedor será Starbucks, que convierte sus residuos contaminantes en materia prima para el cultivo de varias clases de hongos de excelente calidad. Una vez cosechados, la materia restante es un magnífico alimento para los animales. Imitamos a la naturaleza, que no produce residuos, y en la que todo obedece a unos ciclos que se suceden de forma eficiente”.

¿Su propuesta es similar al “De la cuna a la cuna” de Michael Braungart y William McDonough?

Michael y Bill inventaron ese concepto en mi fábrica Ecover, cuando vinieron en octubre de 1992 a visitar la primera fábrica sin emisiones, sin basura. Ellos proponen un modelo de diseño de productos con nuevos procesos manufactureros, y se puede comprar la franquicia y los derechos de uso. Yo propongo nuevos modelos de negocios “de código libre”. Ellos contribuyen a mejorar el mundo a su manera, yo a la mía.

Si este tipo de propuestas benefician no solo al medio ambiente, sino también a las empresas y å la economía, ¿por qué no se generalizan?

¿Qué se entiende con “generalizar”? Hoy tenemos más de 150 nuevos modelos de negocios comprobados e implementados. A comienzos de 2010, ya teníamos unos 50.000 nuevos empleos generados y más de 1.500 empresas creadas. No es nada, pero en tan poco tiempo… Es importante concluir con la frase preferida de mis fábulas: apenas estamos comenzando.

¿Qué pueden hacer los consumidores?

Lo más importante es exponer a los niños a la ciencia, fortalecer sus emociones, no convertirles en menos consumidores, sino en seres humanos, con una pasión por el bienestar de sí mismos, de la comunidad y del mundo. Insistir en ser creativos, inventivos con ética, porque en un mundo donde la mitad de los jóvenes no tienen empleo, son una generación que se siente sin valor, sin uso y resuelta a vivir en su mundo virtual. Es el desafío más grande que tenemos como adultos.

sábado, 5 de mayo de 2012

Los humedales degradados tardan un mínimo de 30 años en restaurarse

Una investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC) revela que los humedales degradados tardan un mínimo de 30 años en recuperar su estructura y funcionamiento, el mismo tiempo, aproximadamente, que tardan los de nueva creación en ser autosuficientes.

Durante el siglo XX, la acción humana redujo a la mitad la superficie de estos ecosistemas, considerados entre los más productivos del planeta.

"Cada indicador de recuperación evoluciona de forma distinta. Se recuperan antes los flujos de agua que la comunidad biológica y ésta antes que los ciclos biogeoquímicos, pero las condiciones mínimas de viabilidad se alcanzan cuando se estructura la comunidad biológica vegetal, lo que suele tardar unos 30 años", explica el investigador del Instituto Pirenaico de Ecología del CSIC, Francisco Comín, que ha participado en el trabajo.

La investigación, publicada en la revista PLoS Biology, se basa en el análisis de los datos disponibles de la biología, la hidrología y la bioquímica de 621 humedales del mundo (entre los que se incluyen turberas, manglares, llanuras de inundación, saladares y lagunas), tanto restaurados como de nueva creación; y la comparación con otros 556 humedales de referencia. En muchos casos, la información existente se remonta a más de 100 años.

Comín explica: "Es imposible recuperar el 100% de las características de un humedal ya que la naturaleza no pasa dos veces por el mismo estado, pero sí puede alcanzarse una reparación exitosa con características que, aunque no sean iguales que las iniciales, sí cumplen la misma función".

Entre los hallazgos relevantes del artículo, el equipo ha descubierto que los humedales de mayor tamaño (con una extensión superior a un kilómetro cuadrado) se recuperaron antes que los más pequeños. Del mismo modo, aquellos situados en climas cálidos y tropicales también experimentaron una restauración más rápida que los de ambientes fríos, cuyas características de referencia no se alcanzan antes de los 50 años.

Por su parte, las masas de agua conectadas a otros regímenes hidrológicos mayores recobraron sus niveles biológicos y bioquímicos originales después de 20 y 30 años, respectivamente. Por el contrario, los humedales aislados no han logrado alcanzar el nivel de origen en estas variables después de 50 años. Por ello, Comín recomienda "investigar nuevas estrategias y técnicas de restauración que aceleren la recuperación de las funciones y servicios de los humedales".

Restauración insuficiente

Dada la enorme pérdida de humedales que ha sufrido el planeta y los servicios que aportan estos ecosistemas, es fundamental aplicar técnicas adecuadas de creación y recuperación de este tipo de espacios. El investigador del CSIC denuncia que "los planes de restauración actuales no suelen contar con una base científica". Comín explica: "normalmente, se ejecuta una obra sencilla, como una revegetación o una reconexión hídrica, pero no se asegura la funcionalidad de estas medidas a largo plazo".

En diciembre de 2000, España traspuso la Directiva Marco del Agua (DMA), una norma europea que obliga a que todas las masas de agua del territorio se encuentren en buen estado de conservación para 2015. Comín, además, propone la creación de un Plan Nacional de Recuperación de Humedales asociado a una estrategia de desarrollo sostenible del medio rural. Según el investigador del CSIC, "aparte de los servicios ambientales que cumplen estos ecosistemas como la fijación de carbono y la regulación de los ciclos de agua, también aportan importantes valores productivos, recreativos y culturales".

Este trabajo ha sido dirigido por las Universidades de California, en Berkeley, y la de Stanford (ambas en EEUU) y ha contado con la colaboración del Museo Nacional de Historia Natural de París (Francia).

Via Ambientum