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sábado, 18 de agosto de 2012

Nueva tecnología permitirá utilizar agua en lugar de gasolina en los autos del futuro

Una nueva tecnología que permite almacenar hidrógeno de una manera económica y práctica podría volverse realidad y utilizarse masivamente como una alternativa libre de carbono a la gasolina, según los expertos que la desarrollan.



La tecnología se basa en una nueva manera de producir microfibras de híbridos, materiales que absorben hidrógeno como una esponja, y luego lo encapsula en pequeñas fibras, tan diminutas que se comportan como un líquido.

El proceso es desarrollado por Cella Energy, filial del laboratorio británico Rutherford Appleton, que sostiene que esa técnica permite que el hidrógeno sea liberado mucho más rápido y a menores temperaturas que antes.

“Lo que estamos haciendo es tomar estos materiales, encapsularlos en fibras y convertirlos en un polvo muy fino y eso mejora sus propiedades”, dijo Stephen Bennington, científico en jefe de Cella Energy.

“También quiere decir que se puede bombear como un líquido y es seguro. No se prende en llamas fácilmente”, agregó.

El hidrógeno produce sólo agua cuando lo consumen los coches y se considera una solución ideal para reducir las emisiones de carbono de los vehículos que utilizan gasolina o diésel, que serian responsables de un 25 por ciento de esas emisiones.

Pero hasta ahora, los intentos por almacenar hidrógeno no han sido amigables para los consumidores, por lo que no ha sido una opción viable.

Cella Energy sostiene que su tecnología permitirá a las personas utilizar combustible libre de carbono en sus actuales vehículos después de unas pocas modificaciones.

El desarrollo ha sido convertir híbridos en fibras 30 veces más pequeñas que un cabello humano. Esto produce un material parecido a un pañuelo de papel que puede ser controlado para capturar y liberar hidrógeno.

El proceso de encapsulado protege los híbridos del oxígeno y el agua, prolongando su vida y haciendo posible que sea manejado de forma segura en el aire. Y debido a que se comporta como un líquido, la infraestructura actual necesitará de modificaciones mínimas.



domingo, 5 de agosto de 2012

La marcha del progreso ...........

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miércoles, 25 de julio de 2012

Qué son los paneles solares y cuántos tipos hay ...

De forma genérica, definimos como “panel solar” al equipo plano que aprovecha la energía de la radiación solar, y que encontramos cada vez más en los tejados de viviendas o naves industriales, o en huertos solares en el campo. 

Profundizando en materia de energía solar, podemos diferenciar los paneles que emplea cada tecnología de aprovechamiento solar, que los hace muy diferentes entre sí.

Así, la energía solar fotovoltaica emplea paneles o módulos fotovoltaicos. Estos módulos se componen de celdas que contienen materiales semiconductores, capaces de convertir la luz en electricidad. Esta electricidad se puede verter a la red o autoconsumir de forma aislada, como en el caso de aplicaciones en postes de carreteras.

Mientras, la energía solar térmica utiliza paneles que se denominan colectores solares. Dichos colectores están formados por un vidrio (en la cara expuesta al sol), y una caja plana sellada, en cuyo interior hay una placa metálica y unos conductos por los que fluye un líquido caloportador. Gracias al "efecto invernadero", se calienta el líquido del colector, que transfiere ese calor a un acumulador. El principal uso de la energía solar térmica es el agua caliente sanitaria.

Por otra parte, la energía solar térmica se puede emplear para la producción de electricidad. En este caso, hablamos en energía solar termoeléctrica o termosolar. El principio de funcionamiento es el calentamiento mediante radiación solar de un fluido para su uso en un ciclo termodinámico convencional. Para ello, es necesario alcanzar temperaturas muy elevadas, superiores a 300º. La forma de conseguirlo es mediante la captación y concentración de los rayos solares en un punto donde se encuentra el fluido. Para ello, se emplean grandes espejos que dirigen la radiación al punto de recepción. Podemos distinguir dos tipos de espejos:
  • Espejos "curvos", también llamados colectores cilindroparabólicos: se trata de espejos de sección parabólica, de grandes dimensiones y dispuestos formando largas hileras, que dirigen la radiación a un tubo receptor, por el que circula el liquido a calentar (normalmente aceite). Dicha tecnología de generación termosolar se denomina, de hecho, tecnología cilindroparabólica.
  • Espejos planos con orientación automática al sol, también denominados "heliostatos"; esta tecnología se emplea en centrales termosolares de torre, en las que el campo de heliostatos dirige la radiación solar a un receptor, situado en la parte superior de una torre. El fluido calentado mueve directamente una turbina.
Por tanto, vemos que las formas para aprovechar son tan variadas que el concepto depanel solar ha derivado en múltiples nombres, en función de la tecnología empleada.

jueves, 12 de julio de 2012

Combustible a base de yuca

Innovadores venezolanos pretenden construir una planta piloto para la obtención de biocombustible a partir de un subproducto de la yuca, algo que promueven en busca de financiamiento estatal.




Con premios regionales, nacionales e internacionales ha sido galardonado el proyecto Yaretanol: el petróleo verde, una iniciativa de investigadores oriundos del estado Carabobo quienes descubrieron que a partir del Yare, líquido que se extrae de la yuca magra al ser comprimida para la elaboración del casabe, es posible obtener etanol.

Yaretanol es un combustible ecológico, no fósil, renovable, proveniente de un pasivo ambiental, que no sacrifica alimentos, con una alta demanda, que puede ser producido al 50% del precio del mercado que tiene el etanol.

En el centro de Venezuela, donde hace más de 25 años la comunidad elabora casabe como medio de subsistencia, se pretende construir la planta piloto de este proyecto. Allí se aprovecharán los 150 mil litros de yare que se pierden diariamente, con el objetivo de conseguir alrededor de 15 mil litros de etanol al día.

El Yaretanol no sólo es útil como combustible, sino que sirve para la industria química en la elaboración de lacas, plásticos, anhídrido carbónico, biopolímeros, pinturas hidrosolubles, pegamentos, pesticidas, biocida, abono orgánico y la última prueba arrojó gas metano. Además tiene cabida dentro del sector farmacéutico, especialmente en aquellos productos utilizados para la desinfección y limpieza de hospitales y centros clínicos.

Se aprovecharán todos los productos derivados de la yuca magra, “de la concha se pueden obtener alimentos para animales, de la pulpa se produce harina de yuca -utilizada para hacer casabe- mientras que de la parte líquida se genera agua, etanol y almidón”.


Via Diario Ecologia.com


sábado, 7 de julio de 2012

Sandía como fuente de combustible

Transformar en combustible ecológico residuos que de otra manera se convertirían en un contaminante. Éste es el objetivo de diversas empresas y grupos de investigación en todo el mundo. En algunos casos, la materia prima parece más obvia, como los aceites de cocina usados, pero otras veces los investigadores se basan en los productos más insospechados.


Esa rica, dulce y refrescante agua de la sandía, podría en el futuro ser una posible fuente de etanol y disminuir la necesidad de la gasolina que hay en el mundo.

Durante varios años, investigadores han estudiado la idea de convertir esta fruta en una alternativa de biocombustible. Con los últimos hallazgos, la idea es más clara y es una realidad. Sus azúcares simples pueden convertirse en etanol.

Normalmente, este tipo de biocarburante es producido a partir de cultivos como el maíz o el azúcar, como una alternativa de combustión limpia a la gasolina. Ahora la sandía se suma a la lista.

El Servicio de Investigación de Agricultura (ARS), en Lane, Oklahoma, ha estudiado el proceso durante años, y el químico Wayne Fish asegura que al fermentar la glucosa, fructosa y sacarosa del jugo de esta fruta, y después de extraer el licopeno y la citrulina, queda el etanol.

El nivel de azúcar en una sandía es de por lo menos 10 por ciento, y esos azúcares que son simples azúcares, pueden ser inmediatamente utilizados para convertirlos en etanol. Por ejemplo, con el maíz se tiene que hacer un proceso en el almidón de este y procesarlo para poder extraer el etanol, con la sandía es completamente diferente.

Según el ARS, por lo menos en el país cada año, los agricultores cosechan 4,000 millones de libras de sandía, y por lo menos 800 millones de libras o el 20 por ciento del total, se quedan en los campos exteriores a causa de defectos o deformidades. Es decir, no se venden y esta investigación podría ayudar a buscar alternativas para impedir el desperdicio de esta fruta.

En promedio, unas 20 libras de sandía producirían alrededor de 1.4 kilos de azúcar de la pulpa y la corteza y por lo menos 10 toneladas de sandía serían unos 85 galones de etanol.




domingo, 6 de mayo de 2012

Convierten residuos de comida en combustible biológico

Científicos chinos transformaron sobras de alimentos de una cocina en combustible para automóviles.


Un grupo de investigadores en China lograron convertir los residuos de cocina en combustible para automóviles utilizando tecnología de conversión biológica. Además, después de varias pruebas, han aprendido el proceso necesario para utilizar las sobras de la conversión como fertilizantes orgánicos.

El proyecto permite tratar grandes cantidades de sobras de cocina, explicó el líder del grupo de investigación de la Universidad Tecnológica de Zhejiang, Ji Jianbing, y añadió que la meta es “crear una línea de producción capaz de manipular 400 toneladas de basura diaria en los próximos cinco años“.

Las 400 toneladas de residuos de cocina pueden producir 24.000 metros cúbicos de gas metano y 26 toneladas de combustible biológico, explicó Ji, añadiendo que el combustible generado se puede usar en autobuses y taxis.

COMBUSTIBLE BIOLÓGICO PARA AUTOS

Según el investigador, 26 toneladas de combustible biológico pueden abastecer a 1.300 autobuses, mientras que la cantidad de gas producida es suficiente para proveer de energía a 800 taxis durante un día o, añadió, a cerca de un quinto de estos vehículos de la ciudad de Hangzhou, en el este de China.

Las ciudades en la potencia asiática generan cerca de 60 millones de toneladas de residuos de cocina al año, cantidad que, a su vez, contiene energía equivalente a 4,3 ó 6,15 millones de toneladas de carbón estándar.

Actualmente, China puede producir, por lo menos, desde 300.000 hasta 500.000 toneladas de combustible biológico de residuos de cocina todos los años, con lo que, según Xinhua, se puede abastecer a barcos de pesca y máquinas agrícolas.

Sin embargo, los expertos señalan que los altos costos de producción podrían evitar que la industria de conversión de combustible biológico se expanda en un futuro.

Vía EFE

domingo, 18 de marzo de 2012

Cuando te nieguen la comida ahora te darán ........




Una carrera hacia el hambre

Los biocombustibles suelen generar simpatía. Pero, ¿qué tan sensato es quemar millones de toneladas de comida para echar a andar los carros gringos?


El pasado febrero, los espectadores de la carrera Daytona 500, en Florida, recibieron banderas verdes a la entrada para que las agitaran durante la carrera, a manera de celebración porque los autos en competencia comenzarían a usar gasolina con un 15% de etanol a base de maíz. 

Así comenzó una campaña televisiva que durará toda la temporada para promocionar las ventajas de los biocombustibles entre los norteamericanos.

Visto superficialmente, el autoproclamado “enverdecimiento de la Nascar” (Asociación Nacional de Carreras de Autos de Serie) es simplemente un ejercicio transparente (y, uno sospecha, desafortunado) de limpieza medioambiental para el deporte. Pero esta alianza entre un pasatiempo adorado por los estadounidenses y el lobby para los biocombustibles también marca el último intento por inclinar la opinión pública a favor de una política verdaderamente irresponsable.

Estados Unidos gasta unos 6.000 millones de dólares anuales en respaldo federal a la producción de etanol a través de créditos, aranceles y otros programas. Gracias a esta asistencia financiera, una sexta parte de la oferta de maíz del mundo se quema en autos norteamericanos. Es suficiente maíz para alimentar a 350 millones de personas durante un año entero.

El respaldo del gobierno al crecimiento de la producción de biocombustibles contribuyó a un desorden en la producción de alimentos. Como resultado de la política oficial de Estados Unidos y Europa, que incluye metas de producción agresivas, el biocombustible consumió más del 6.5% de la producción global de granos y el 8% del aceite vegetal del mundo en 2010, con respecto al 2% del suministro de granos y prácticamente ningún combustible vegetal en 2004.

Este año, después de una temporada de cosechas particularmente malas, vemos los resultados. Los precios globales de los alimentos son los más altos desde que la onu comenzó a llevar un registro en 1990, precisamente debido al aumento en el costo del maíz. A pesar de las medidas que se tomaron recientemente contra la desnutrición, las cifras de personas mal alimentadas superarán por varios millones a las que se habrían presentado en ausencia del respaldo oficial a los biocombustibles.

Ya habíamos pasado por esto. En 2007 y 2008, el rápido aumento de la producción de biocombustibles causó una crisis de alimentos que trajo consigo inestabilidad política y fomentó la desnutrición. Los países desarrollados no aprendieron la lección. Desde 2008, la producción de etanol aumentó el 33%.

Los biocombustibles inicialmente fueron defendidos por los activistas medioambientales como una solución inmediata contra el calentamiento global. Pero empezaron a cambiar de opinión cuando un grupo de investigadores demostró que los biocombustibles obtenidos a partir de la mayoría de los cultivos de alimentos no reducían significativamente las emisiones de gases de invernadero –y, en muchos casos, causaban la destrucción de bosques para abrir más terrenos cultivables, generando así más emisiones netas de dióxido de carbono que los combustibles fósiles–.

Algunos activistas verdes respaldaron los mandatos a favor de los biocombustibles, con la esperanza de que abrirían el camino para el etanol de próxima generación, que utilizaría plantas no alimenticias. Esto no sucedió.

Hoy, es difícil encontrar un solo ambientalista que siga respaldando la política. Hasta el ex vicepresidente de Estados Unidos y Premio Nobel, Al Gore –que alguna vez hizo alarde de haber emitido el voto decisivo para el respaldo del etanol–, dice que la política es “un error”. Ahora admite que la respaldó porque “tenía cierto afecto por los productores de maíz del estado de Iowa” –que, no por casualidad, fueron cruciales para su candidatura presidencial de 2000–.

Es reconfortante que Gore haya cambiado de opinión dada la evidencia. Pero existe una lección más amplia. Un coro de voces de izquierda y derecha se pronuncia en contra del respaldo gubernamental a los biocombustibles. El problema, como ha dicho Gore, es que “resulta difícil, una vez que se implementa un programa de esta naturaleza, lidiar con los grupos interesados que lo mantienen en pie”.

Los políticos no pueden frenar este tipo de comportamiento ávido de regalías. Pero pueden diseñar políticas bien pensadas que maximicen el bienestar social. Desafortunadamente, cuando logran hacer ver estas políticas como un freno al calentamiento global, como protección del medio ambiente o generación de “empleos verdes”, existe una tendencia a tomar decisiones apresuradas.

El respaldo del gobierno a los biocombustibles es solo un ejemplo de una política “verde” de reacción automática que crea oportunidades lucrativas para un grupo de empresas en defensa de sus propios intereses, pero que hace muy poco para ayudar al planeta. Consideremos el respaldo financiero que se les brindó a las empresas de energía renovable de primera generación. Alemania estuvo a la cabeza a la hora de instalar páneles solares, financiados por 75.000 millones de dólares en subsidios. ¿El resultado? Una tecnología solar ineficiente y poco competitiva instalada en los techos de un país que suele estar bastante nublado, que suplió un irrisorio 0.1% de la demanda total de energía de Alemania y que pospuso siete horas los efectos del calentamiento global en 2010.

Dadas las apuestas financieras, no sorprende que las empresas de energía alternativa, las firmas de inversión “verde” y los productores de biocombustibles estén respaldando fuertemente las peticiones de una mayor generosidad gubernamental, y que estén presentando su causa directamente ante la población, al resaltar sus supuestos beneficios para el medio ambiente, la seguridad energética y hasta el empleo –ninguno de los cuales resiste un escrutinio–. “El acuerdo con Nascar llevará el etanol estadounidense a la estratosfera”, declaró Tom Buis, máximo responsable ejecutivo de Growth Energy, la asociación de comercio de etanol.

Al menos la decisión de un grupo ya está tomada: los contendientes presidenciales. En Iowa, el posible candidato republicano Newt Gingrich se mofó de los “ataques de las grandes ciudades” por los subsidios al etanol. Y, en lo que debe ser música para los oídos de la industria, un funcionario de la administración Obama declaró que, incluso en medio de los precios más altos de los alimentos que el mundo haya visto hasta la fecha, “no existe ninguna razón para levantar el pie del acelerador” en cuanto a los biocombustibles.

En realidad, existen millones de razones –todas ellas sufriendo innecesariamente– por quienes se deberían aplicar los frenos.